Enfoque – Sistema de Defensa y Medio Ambiente
¿ROBOCOP 20?
Por: DOMINGO SILVA CANCINO ([email protected])
En estos días, desde el 1° al 12 de diciembre próximos, se lleva a cabo en Lima la Vigésima Conferencia de las Partes del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP 20) donde el reto es establecer un acuerdo para frenar el avance del cambio climático por el aumento de temperatura global producto de los gases de efecto invernadero, por la masiva utilización de combustibles fósiles. ¿Qué implicancias tiene este proceso de limitación del consumo de combustibles en nuestros planes de defensa para los próximos años?
Toda acción humana tiene un impacto en el medio ambiente. También es un hecho que la población mundial sigue aumentando y con ello sus necesidades, y todo ello tiene un mayor efecto en el medio ambiente. Por ello, se busca mitigar los efectos que la acción del hombre está causando en su entorno ambiental. La comunidad internacional está haciendo esfuerzos – al menos aparentes – por limitar el consumo de combustibles fósiles en su actividad económica. Las partes reunidas presionan para que se establezca de una vez un marco normativo que obligue a los grandes consumidores de crudo – Estados Unidos, China, India y Europa Occidental – a reducir sus emisiones y ello implica un menor consumo de petróleo.
El efecto negativo de la actividad humana en el medio ambiente, ya evidente y preocupante, no solo está manifestándose en la emisión de los gases por combustión de hidrocarburos sino en los efectos perniciosos de otras actividades que van en contra del medio ambiente, como la tala indiscriminada de los bosques y algunas actividades altamente contaminantes, como la utilización de químicos y metales en la elaboración de cocaína, así como para la extracción de oro cerca de los ríos, por poner dos ejemplos de lo que sucede en nuestro país, considerado como uno de los más vulnerables a los efectos del cambio climático.
El cuidado de nuestra biodiversidad requiere acciones urgentes y concretas por parte del Estado y la sociedad en su conjunto. Así vemos que en el mar se viene contaminando sin ninguna medida ni reparo por parte de algunos sectores de la industria; también lo vemos con la pesca indiscriminada (que es también, qué duda cabe, una actividad depredadora y destructiva de nuestra biodiversidad marina) y así podríamos mencionar muchos otros ejemplos. Aunque estos hechos deberán ser combatidos con políticas públicas cuya autoridad recae en el Ministerio del Ambiente, con el concurso del Ministerio del Interior y el de Energía y Minas, también se requiere la realización de acciones concretas en el campo de la Defensa, a través de su Sistema de Defensa Nacional (SIDENA).
En la COP 20 se busca que los Estados Participantes tomen decisiones concretas para mitigar los efectos del cambio climático, en un mundo cada vez más cambiante y violento, donde las necesidades de Seguridad y Defensa son cada vez mayores, pero en este mundo cambiante el cuidado del medio ambiente es también un reto a tomar por parte del SIDENA, el mismo que actuará imponiendo la autoridad del Estado donde sea requerido, igual que el personaje cuyo nombre es tomado para el presente artículo.
Las actividades y misiones que se realizan por parte del SIDENA tienen impacto ambiental también, lo cual no debe ser dejado de lado, a pesar de su singular misión y posición en el Estado. En razón de ello, y de nuestro particular interés en el examen de las políticas públicas en el campo de la Defensa, nos referiremos en el presente en tres aspectos que tienen relación: a) la participación del Sistema de Defensa Nacional en el cuidado y preservación de nuestro medio ambiente y recursos naturales; b) el uso por parte del Sistema de Defensa de recursos naturales y combustibles, así como la emisión de desechos en el cumplimiento de su misión y c) el desecho producido por el equipamiento militar en desuso que termina siendo chatarra.
Conforme a lo señalado en los documentos marco de establecimiento del SIDENA (Constitución Política, Acuerdo Nacional, Libro Blanco de la Defensa), que tiene como objetivo y eje básico de la reforma del Sector el poder llegar a disponer de Fuerzas Armadas modernas, eficientes, eficaces, de accionar conjunto, con capacidad de disuasión… es de suyo evidente que la eficiencia es uno de los criterios cardinales de dicha reforma. Así la eficiencia es la capacidad de disponer de alguien o de algo para lograr un efecto determinado1, concepto que es contrapuesto usualmente al de eficacia que es la capacidad de lograr el efecto que se desea o espera. El segundo refiere a la capacidad de lograr un efecto, mientras que el primero de ellos tiene que ver además con el uso de los recursos para tal fin, en una relación entre insumo (recurso) y producto (efecto determinado). Como podrán apreciar nuestros lectores, de los tres aspectos que tienen relación entre Defensa y el medio ambiente, el primero de ellos está relacionado con la eficacia, mientras los dos siguientes están relacionados con la eficiencia.
LA PARTICIPACIÓN DEL SISTEMA DE DEFENSA EN EL CUIDADO Y PRESERVACIÓN DE NUESTRO MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES
Nuestro Sistema de Defensa Nacional participa, por ejemplo, – a través de la Dirección de Capitanías y Guardacostas – en el combate a la minería ilegal (D. Leg. 1103 del 04 de marzo de 2012), o apoyando a la Policía Nacional en las operaciones contra la tala indiscriminada de bosques, tanto en nuestra Amazonía como en otras zonas del país (Ley 27308 y complementarias).
En el caso del combate a la minería ilegal, el D. Leg. 1103 indica que la Dirección de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) como autoridad en los ámbitos marítimo, fluvial y lacustre, son los que actuarán en la interdicción, decomiso y/o destrucción de las dragas informales que hay en diversos ríos en Ucayali, en el VRAEM y en Puerto Maldonado y las Fuerzas Armadas prestarán el apoyo y la colaboración correspondiente (Cuarta Disposición Complementaria Final), y similares criterios se indican en las demás normas correspondientes. En estas operaciones, las unidades de helicópteros de los Institutos Armados han estado proveyendo, de manera rotativa entre estos, de transporte de los operadores de la DICAPI en Ucayali y a la Policía en Madre de Dios.
Asimismo, buques y submarinos de la Marina han realizado operaciones para la captura de pesqueros chinos en nuestras aguas, quienes venían extrayendo sin permiso y de manera indiscriminada distintas especies marinas, logrando realizar la interdicción, decomiso y la aplicación de las sanciones correspondientes. Y así podríamos mencionar muchas tareas que emprenden los miembros de las Fuerzas Armadas, los mismos que – con sus equipos – realizan labores en apoyo de diversos sectores del Gobierno.
EL USO DE RECURSOS NATURALES Y COMBUSTIBLES Y LA EMISIÓN DE DESECHOS POR PARTE DEL SISTEMA DE DEFENSA
Todo Sistema de Defensa, por el uso que este hace de recursos materiales y humanos, tiene – a través de su actividad – un impacto en el medio ambiente. Así, por ejemplo, en las operaciones de patrullaje marítimo para realizar control de las actividades de pesca industrializada en el mar o para evitar el vertimiento de desechos en el mar por parte de buques de carga implica un consumo de hasta 40 galones por hora de combustible diesel por cada patrullera (y tenemos varias decenas de ellas, de diverso tonelaje); en el caso de los ejercicios navales (sumamente importantes no solo para el entrenamiento de nuestro personal naval sino como parte de la relación de nuestra Marina con otras Armadas de la región), una fragata consume aproximadamente unos 200 galones por hora de combustible y se mueve constantemente las 24 horas por varios días, sin contar los desechos que supone dar de comer y proveer habitabilidad a un grupo humano de 180 personas por cada día de los 6-8 días que puede durar un ejercicio, por citar un ejemplo, el último ejercicio UNITAS duró unos 10 días, con diversas salidas por parte de las fuerzas participantes. Ello sin contar las variadas misiones que cumplen las patrulleras de la DICAPI para proveer seguridad en el mar o las operaciones de salvamento (SAR) que realiza la Marina usando la Patrullera Oceánica ahora en servicio (una fragata pasada a cumplir rol de patrullera) y un helicóptero medio, en misiones que toman varias horas (la última de las reportadas tomó unas 8 horas en completarse, en las cuales se desplazó el helicóptero desde tierra, posó en el helicóptero por una escala técnica y procedió a la zona donde efectuó el rescate para luego trasladar a los heridos a un nosocomio.
En el caso de las fuerzas aéreas y terrestres la disposición de recursos materiales y humanos no es menos significativa. Solo para referirnos a unidades de transporte, un avión de carga puede consumir entre 1,080 y 4,800 kilos de combustible por hora, para realizar una misión típica de una duración de 6 a 8 horas de ida y vuelta, y estas misiones pueden ser más largas inclusive, o ser constantes durante un período de tiempo determinado (como las operaciones realizadas por la Fuerza Aérea durante las labores de ayuda a los damnificados del terremoto de Pisco del año 2007). La utilidad de tener la capacidad de transportar diverso material y personal en casos como estos es de hecho evidente. Igual en el caso del uso de diverso material de remoción de tierras en las tareas posteriores al terremoto de Pisco, que implicó el uso durante semanas de personal y equipo que participó durante las tareas de ayuda y reconstrucción. Incluso con motivo de esta importante Conferencia Mundial se ha dispuesto el patrullaje aéreo de la ciudad por parte de aviones de combate, con los consiguientes costos por hora de vuelo.
Ante lo señalado muchos se preguntarán si vale la pena invertir en mantener fuerzas armadas, por la gran disposición de recursos materiales y humanos solo para mantener, por ejemplo, presencia naval en las aguas del Pacífico o en las riberas de los ríos amazónicos o del altiplano, o el uso de decenas de vehículos militares de transporte en diversas tareas de reconstrucción y ayuda en caso de desastres naturales, aparte de su uso en los ejercicios y diversas misiones en que participan nuestras fuerzas. Y ciertamente lo vale en razón que deben invertirse recursos para la consecución de políticas públicas que permitan alcanzar objetivos y valores nacionales, y la Defensa es uno fundamental para la supervivencia del Estado, por lo que su valía no está en discusión.
DESECHOS POR MATERIAL EN DESUSO
La acumulación en el tiempo de material en desuso por parte de las Fuerzas Armadas y Policiales es un tema que siempre ha estado presente. Ahora, con la renovación que se viene dando de parte del equipo que utilizan nuestras fuerzas, hace evidente que se viene acentuando este problema. La nueva compra de aviones Spartan por parte de nuestra Fuerza Aérea tiene como consecuencia que varios fuselajes de aviones Antonov (el avión a reemplazar) estarán puestos a la intemperie en las inmediaciones de la base desde la cual operan aún. O la construcción de buques multipropósito (LPD) viene aparejada con la baja de dos buques de desembarco, naves de mediano porte (117 mt. de eslora y 5,800 toneladas de desplazamiento a plena carga) que ya vienen causando problemas respecto del espacio que ocupan y de los recursos que vienen consumiendo (el uso de recursos administrativos y materiales para su mantenimiento hasta que se ordene su desguace). Y así podríamos mencionar decenas de casos de materiales en desuso que vienen acumulando polvo en diversas bases del país.
INICIATIVAS EN EL PERÚ Y OTROS PAISES AL RESPECTO
En muchas partes del mundo se están tomando iniciativas para reducir la huella de carbono por parte de las Fuerzas Armadas, sobre todo las que cuentan con la tecnología para el efecto y tienen gran necesidad de reducir su dependencia del uso de combustibles fósiles. Así en los Estados Unidos hace unos 10 años se viene investigando sobre el uso de combustibles alternativos para mover sus grandes flotas de vehículos militares y aviones y su uso se está probando hace 6 años (puede accederse a esta información en http://independent.typepad.com/elindependent/2008/05/el-ejrcito-de-e.html), lo cual no solo es un imperativo económico sino incluso estratégico (debido a que dependen del suministro de petróleo de Arabia Saudí por ejemplo para operar en Irak y Afganistán).
Aun cuando hay iniciativas muy meritorias en el Perú (hay que citar las acciones llevadas a cabo por la Marina en el plan de reducción del consumo de papel, agua y energía – así como el consumo de combustible de sus vehículos – llevado a cabo por el Ministerio del Ambiente y presentado en el Informe Anual 2013 sobre Instituciones Públicas Ecoeficientes, así como el Plan de Ecoeficiencia del Ministerio de Defensa, para la reducción del consumo de esos tres materiales en los 4 locales inmobiliarios del referido Ministerio) todavía nos falta mucho por aprender y ejecutar en ese tema. Por ejemplo, nos falta avanzar en una mayor implementación y uso de soportes de simulación para entrenamiento de nuestras unidades militares no solo en la operación del equipamiento, sino en el entrenamiento en diversas tácticas y doctrinas de empleo a nivel de unidades y de los comandos y estados mayores de las mismas, dejando solo para ejercicios semestrales o anuales el uso del equipamiento, o evolucionar al uso de plataformas aéreas no tripuladas o satélites para las labores de vigilancia y reconocimiento de nuestro territorio en zonas donde es necesario hacer este tipo de misiones (zonas de proliferación de cultivos de coca, zonas de acción o influencia de grupos terroristas, amplias áreas de nuestro mar patrimonial), dejando el equipamiento fuera de esa tarea y solo para realizar acciones de interdicción / interceptación puntuales.
REFLEXIONES FINALES
Lo anteriormente señalado nos lleva a establecer algunas conclusiones, que son las siguientes:
- Es deber del Estado y sociedad peruanos el proteger el medio ambiente, así como sus recursos naturales;
- Tanto nuestros recursos naturales como nuestro medio ambiente están en peligro por acción de grupos humanos, que vienen depredando nuestros recursos, por los cuales es necesario que estas acciones sean reprimidas, siendo el Estado el llamado a combatir estas actividades;
- El Sistema de Defensa Nacional está por ley asignado a cumplir misiones de interdicción y apoyo a otras unidades de la Policía y de otros sectores para proteger nuestro medio ambiente, al tener los recursos materiales y humanos que permiten este tipo de labores, de gran impacto frente a grupos ilegales, dado que ni la Policía ni el Ministerio del Ambiente por ejemplo cuenta con la capacidad de transporte suficiente para realizar las acciones requeridas para la preservación de nuestros recursos;
- El SIDENA no solo está llamado a proteger nuestro medio ambiente y recursos naturales mediante su apoyo a otras instituciones, sino que en el cumplimiento de su misión debe realizar sus actividades y misiones con criterio de eficiencia, comprendiéndose dentro de este criterio el uso de los recursos materiales (incluyendo consumibles) y el desecho de estos respetando las normas ambientales, ya que el cumplimiento de su misión, por importante que esta sea, no los exime de realizar sus actividades cuidando que su impacto en el medio ambiente sea el menor posible;
- El SIDENA, a través del Ministerio de Defensa, debe propender al uso de la tecnología para la detección y vigilancia remota de nuestro territorio, a fin de relevar a nuestras unidades militares de realizar largas y costosas misiones de patrullaje y vigilancia por ejemplo; asimismo, debe utilizar masivamente los dispositivos de ayudas informáticas a la educación y el entrenamiento, sobre todo de simuladores, para efectos de reducir el uso de costosos equipos en entrenamiento de pilotos y oficiales, utilizando estos como parte del entrenamiento final para validar tácticas y doctrinas de empleo; asimismo, buscar siempre la eficiencia en toda acción a realizar, siempre que ello no comprometa ni la eficacia ni la seguridad.
1. DRAE, http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=eficiencias; también revisar conceptos de eficacia y eficiencia en: http://www.auditool.org/blog/control-interno/824-eficacia-y-eficiencia
