LA ARQUITECTURA DE SEGURIDAD AMERICANA EN SU RELACIÓN CON EL PERÚ – REFLEXIONES A PARTIR DE UNA REUNIÓN RECIENTE

sd hosts peruvian minister of defense and minister of foreign affairs at the pentagon

Por: Domingo SILVA Cancino[1]

Hace tan solo una semanas[2] se produjo una reunión en el Pentágono[3] entre los Ministros de Defensa, Walter Astudillo, y de Relaciones Exteriores, Ervin Schialer, del Perú y el Secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, acompañados, en el caso de los peruanos, por el Embajador del Perú en Washington, Alfredo Ferrero, mientras que del lado del Secretario de Defensa estaba el actual Presidente del Estado Mayor Conjunto, Teniente General Dan Caine, Fuerza Aérea de los Estados Unidos, retirado, así como de otros asesores[4] e intérpretes.

En la reunión, el Secretario de Defensa resaltó la importancia del establecimiento de una alianza estratégica entre ambas naciones como parte de la política general de la actual administración[5], la cual tiene poner a Estados Unidos primero[6] como su principal objetivo, y que ello no solo comprende al país norteamericano sino al continente americano en su conjunto[7], en la que la preocupación principal está en el cumplimiento de objetivos estratégicos, como el de reafirmar la influencia en el Hemisferio Occidental, combatir el crimen organizado transnacional y contener la migración ilegal.

¿Cuál es el sentido de dicha declaración del Secretario de Defensa, la cual fue aunada por los Ministros de Defensa y Relaciones Exteriores peruanos[8][9]? ¿Qué significa para las relaciones entre ambas naciones, que el próximo año cumplirán  200 años de haberse establecido relaciones diplomáticas entre aquellas?[10] Al respecto, veremos cuáles son las implicancias y el trasfondo de dichas declaraciones en el contexto de la seguridad y Defensa.

El presente artículo pretende explicar qué es lo que se puede entender de la necesidad que tiene Estados Unidos de plantear acercamientos con otros países para lograr sus objetivos estratégicos (lo que ha hecho desde los albores de su independencia como República), cuales son los instrumentos con los que expresa dicha estrategia, así como los mecanismos mediante los cuales los ejecuta, y qué es lo que – en nuestra opinión – pudiera aprovechar el Perú de dicha voluntad de convergencia entre ambas naciones.

UN POCO DE HISTORIA

La reunión entre los representantes de ambas naciones y las declaraciones expresadas en la misma muestran la importancia que siempre ha dado Estados Unidos en modelar sus relaciones con las Américas desde hace 200 años, para tratar con amenazas a su seguridad, a través de políticas que han ido ajustándose en función de las circunstancias, problemas y desafíos geopolíticos en la región y en otras partes del mundo. 

  1. Los albores de la República

Estados Unidos, a través de su historia, ha venido formulando manifiestos o documentos en las que expresaba su posición frente a los desafíos a su seguridad, y con el tiempo ha venido modificando no solo la estructura de dichos documentos, sino su nivel de publicidad y la frecuencia de su elaboración/publicación. Así, desde la época de su independencia, los Estados Unidos ya tuvieron documentos de estrategia, como el Farewell Address de George Washington (1796)[11].  Sucesivamente y durante 137 años – comprendiendo desde los movimientos de independencia en Sudamérica hasta antes de la Segunda Guerra Mundial –  se publicaron los documentos señalados líneas arriba (Doctrina Monroe y sus evoluciones).

  1. Desde 1823 hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, la posición frente a Latinoamérica – la Doctrina Monroe

En el caso de la región americana (o Hemisferio Occidental como también la llaman[12]) el documento escrito que dio origen a la llamada Doctrina Monroe[13] fue enviado al Congreso estadounidense el 2 de diciembre de 1823, con motivo del Séptimo Mensaje Anual (hoy llamado Discurso del Estado de la Unión) en el Capitolio de Estados Unidos, en Washington, D.C.. El documento fue una declaración unilateral de política que no fue leída ante el Congreso.

El documento fue una respuesta política al especial momento histórico que se vivía en Europa y en Latinoamérica, en donde se estaban consolidando los movimientos de independencia nacional de los territorios que habían sido colonias europeas, principalmente españolas. Así, Monroe estableció la política de que no se aceptará ningún intento de recolonización por parte de cualquier potencia europea, y que cualquier acto en ese sentido será tomado por los Estados Unidos como una acción hostil. Ello dio lugar a diversas evoluciones de la aplicación de dicha doctrina a lo largo del tiempo:

  1. El Corolario Roosevelt (1904): En la administración de Theodore Roosevelt, varios países de Latinoamérica se encontraban en una crisis de deuda con bancos europeos, lo cual dio lugar a bloqueos por parte de Gran Bretaña, Alemania e Italia para cobrar deudas, lo que fue temido por Roosevelt de que ello pudiera dar lugar a nuevos intentos de recolonización.  Entonces, se produjo un cambio de postura respecto de la política exterior estadounidense, la misma que se hizo conocer en el Discurso de Roosevelt ante el Congreso en ese año, indicando que Estados Unidos actuaría como un policía internacional (international police power) en Latinoamérica[14].

Esta reinterpretación de la Doctrina Monroe dio lugar a varias intervenciones estadounidenses en la región, en países como República Dominicana, Cuba, Nicaragua, Haití, Honduras y Panamá.

  1. La Política del Buen Vecino (1933): Durante su mandato, Franklin D. Roosevelt[15] renunció a cualquier intervención militar en la región, con lo cual moderaba la postura política anterior, poniendo el énfasis en la promoción del mutuo respeto y la cooperación económica en Latinoamérica. Debemos señalar que ya en esa época era evidente el ascenso del nazismo y el fascismo en Alemania e Italia, así como el del imperialismo en Japón, lo que ya se avizoraba; por ello, a Estados Unidos le interesaba más contar con un vecindario amigable y no hostil luego de que las relaciones con la región se tensaran por las intervenciones militares realizadas a comienzos del Siglo XX[16].

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y ya previendo Estados Unidos (incluso preparándose para ello, a pesar de la reticencia de la población) que se involucraría en la misma[17], y estando Inglaterra en una situación complicada al enfrentar prácticamente sola a Alemania en el frente occidental europeo, así como la casi descontada intervención de Japón en el frente del Pacífico[18], en agosto de 1941 se reunieron en Placentia Bay, Newfoundland, el Presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el Primer Ministro británico Winston Churchill con el objeto de establecer objetivos comunes para la guerra, así como delinear la estructura de un sistema internacional a ser implementado en la posguerra. De las reuniones entre ambos mandatarios se elaboró un documento común, llamado la Carta Atlántica, en donde se establecieron las políticas que incluso hoy en día se aplican[19], a pesar de que en su momento dicha reunión no dejó satisfecha a ambas partes[20].  

  1.  Posguerra (Guerra Fría)

Con un nuevo sistema internacional establecido luego de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se vio involucrado de lleno en una lucha política, social, económica, ideológica y de propaganda a nivel global con la Unión Soviética (conocida como la Guerra Fría[21]), lo que generó la necesidad de iniciar procesos de planeamiento estratégico a fin de establecer las líneas de su política exterior en cautela de sus intereses, a partir de un cable enviado por el encargado de negocios estadounidenses en Moscú, George F. Kennan, en febrero de 1946[22].  Así, ya en el gobierno de Harry S. Truman, se elaboró un documento llamado Objetivos y Programas para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos, mejor conocido como la NSC-68[23], elaborado en el seno del Consejo de Seguridad Nacional[24], lo que fue seguido por todos los presidentes en adelante, con diversas orientaciones de política y estilos de trabajo[25].

En el caso de la región latinoamericana, luego de terminar la Segunda Guerra Mundial y con la llegada de la Guerra Fría, la política exterior estadounidense tuvo una actuación pendular en ese sentido, pues la renuncia a la intervención militar fue dejada de lado a finales de los 40, con el inicio de operaciones de inteligencia en la Argentina y pasando por intervenciones militares directas hasta 1989[26], además de realizar diversos programas de asistencia militar.

  1. La ley Goldwater-Nichols y los documentos de estrategia nacional actuales

En la administración de Ronald Reagan se produjo la reorganización de la Secretaría de Defensa, así como de la estructura de comando de las fuerzas de combate, recogiendo las malas experiencias ocurridas en las últimas dos décadas, a través de la llamada Ley Goldwater-Nichols de 1986[27]

Con la referida ley, que actualizó la Ley de Seguridad Nacional de 1947[28], se buscó remediar la situación de la rivalidad inter-armas y la fragmentación en la estructura de comando de las fuerzas armadas estadounidenses, así como reforzar el control civil sobre éstas. Así, de la estructura anterior en la que el comando de las fuerzas estaban a cargo de los Comandantes Generales de cada arma (como se había establecido en la referida ley), se pasó a un comando unificado a cargo del Presidente del Estado Mayor Conjunto, quien pasa a ser el principal asesor militar del Presidente de los Estados Unidos, del Consejo de Seguridad Nacional y del Secretario de Defensa, mientras que la conducción de las operaciones estaría a cargo de comandos unificados de combate[29]. Por otro lado, la Ley Goldwater-Nichols, en la Sección 603, literal (a) (que enmienda el Tìtulo I de la Ley de Seguridad Nacional de 1947, con la adición de la Sección 104), establece la obligación por parte del Presidente de los Estados Unidos de presentar un reporte anual de estrategia de seguridad nacional (NSS)[30] al Congreso, mientras que en el literal (b) de dicha Sección se establece la obligación para el Secretario de la Defensa de presentar al Congreso un reporte anual de estrategia de defensa nacional (NDS) y que debe tener en cuenta el contenido presentado en el reporte de estrategia de seguridad nacional[31].  

  1. Lineamientos del último documento de estrategia estadounidense publicado – el NSS y el NDS de la administración Biden 

Como el enfoque de nuestro artículo está centrado en la actualidad de la estrategia que guía las políticas de gobierno en la presente administración, indicaremos las ideas clave presentadas en los más recientes documentos publicados.

  1. Documento de Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2022

En el documento indicado, el entonces presidente Joe Biden elabora una orientación estratégica para conseguir un orden global seguro, próspero, abierto y libre, en la que confía que los Estados Unidos, junto con sus aliados y socios, estarán posicionados para prevalecer. Para ello se debe enfrentar los dos desafíos que considera de este tiempo: el de competir en términos favorables contra las potencias rivales (especialmente China)  mientras se enfrentan otros desafíos compartidos, como el cambio climático, la preparación contra pandemias, la seguridad alimentaria, entre otros.

  1. Documento de Estrategia de Defensa Nacional (NDS) de 2022 

El Secretario de Defensa en ese momento, General Lloyd J. Austin III, suscribió el documento de Estrategia de Defensa, el mismo que delineó sus objetivos y prioridades, los que se lograrían a través de una disuasión integrada (trabajando sin trabas en todos los dominios de combate, teatros y espectros de conflicto, usando todos los instrumentos de poder nacional y con la red de aliados y socios); el hacer campaña (la conducción de iniciativas militares lógicamente enlazadas con objetivos estratégicos, operando fuerzas militares, sincronizando esfuerzos y alineando actividades en el Departamento de Defensa con otros instrumentos de poder nacional para complicar los esfuerzos de potencias rivales, complicando su preparación militar y desarrollando capacidades de combate propias), así como el de construir ventajas duraderas a través del llamado ecosistema de Defensa (que comprende el Departamento de Defensa, la base industrial de la defensa y la gama de empresas privadas y del sector académico) para crear y mantener afilada la ventaja tecnológica de sus fuerzas, enfocando su principal objetivo en contener a China.

En la presente administración del Presidente Trump, el Secretario de Defensa ya ha ordenado la elaboración de un nuevo documento de Estrategia de Defensa Nacional, el mismo que debe ser publicado en el mes de agosto, encargándose su redacción al Subsecretario de Defensa para Políticas, Elbridge Colby. El documento debe reflejar la estrategia de seguridad general bajo el lema “Estados Unidos primero y Paz a través de la Fuerza”, en el que  no solamente se prioricen objetivos como el de la defensa del territorio continental estadounidense (CONUS), incluyendo sus fronteras y cielos, sino también disuadiendo las pretensiones de China en el Indo Pacífico, continuando la línea de los documentos arriba reseñados, no obstante las diferencias políticas entre ambas administraciones.  

INSTRUMENTOS PARA LA EJECUCIÓN DE LAS POLÍTICAS DE ALINAMIENTO ESTRATÉGICO

Para la concreción de los objetivos estratégicos establecidos, el gobierno estadounidense tiene a su disposición instrumentos ejecutivos de su política exterior, de seguridad y Defensa. Al respecto, las examinamos a continuación.

  1. La cooperación militar como instrumento ejecutivo de política

Como ya señaláramos líneas arriba, Estados Unidos emplea una serie de instrumentos para la promoción de alianzas con países considerados amigos, como el Perú, y con los cuales se establece un marco para fortalecer los lazos de seguridad y defensa entre ambos países.

  1. La Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa (DSCA) y sus Programas

Esta Agencia, creada en 1971 como Agencia de Asistencia en Seguridad y Defensa (DSAA) y renombrada al actual en 1998, es pilar fundamental para la cooperación en seguridad de los Estados Unidos. Opera dentro de la estructura del Departamento de Defensa (DoD) y entre sus funciones está proporcionar asistencia técnica, financiera y de entrenamiento a naciones aliadas. Su misión es coadyuvar al avance y logro de los intereses de defensa y política exterior estadounidenses al permitir que los aliados aborden desafíos compartidos, como el crimen transnacional y la inestabilidad regional, a través de programas autorizados por la Ley de Asistencia Exterior de 1961[32] y la Ley de Control de Exportación de Armas de 1976[33].

  1. Ventas Militares Extranjeras (FMS[34]): El programa FMS facilita acuerdos de gobierno a gobierno para la transferencia de artículos, equipos, servicio y entrenamiento de defensa estadounidenses a países considerados elegibles, como el Perú. Administrado por la DSCA, el programa FMS opera sin fines de lucro con las naciones asociadas, pagando por los artículos, equipos y servicios, incluyendo un recargo administrativo para cubrir los costos del programa[35]. FMS garantiza la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses, ya que los países aliados adquieren no solo equipos, sino entrenamiento de los Estados Unidos, fomentando relaciones militares a largo plazo. 
  2. Financiamiento Militar Extranjero (FMF[36]): El programa FMF permite a las naciones elegibles adquirir artículos y equipos de defensa estadounidenses a través de subvenciones o préstamos, complementando frecuentemente al FMS. Autorizado por la Ley de Control de Exportación de Armas, los fondos FMF son gestionados por el DoD pero aprobados por el Departamento de Estado (DoS), asegurando así el alineamiento de la operación de financiamiento con los objetivos de política exterior estadounidenses. Las directrices de la DSCA permiten utilizar FMF para equipar unidades que no estén bajo el Ministerio de Defensa del Perú, bajo condiciones específicas.
  3. Entrenamiento y Educación Militar Internacional (IMET37[37]): programa de intercambio administrado por la DSCA para capacitar a personal militar. 
  1. La Universidad Nacional de la Defensa y los Centros de Estudios en Defensa

Ubicado en Washington, D.C., el Centro William J. Perry es uno de los centros regionales de la DSCA, enfocado en educación en defensa y seguridad para la región de las Américas (Hemisferio Occidental)[38]. Ofrece diversos cursos, como el de Estrategia y Política de Defensa (SDP)[39], capacitando a líderes militares y civiles en habilidades de planificación estratégica para la defensa. Además del Curso mencionado, el Centro Perry ofrece otros como el de Gobernanza de la Defensa (DG), que promueve capacidades a nivel ministerial para una mejor gobernanza institucional, explorando temas como planificación estratégica y relaciones cívico-militares, así como el Curso Política de Ciberseguridad en las Américas, Cambio e Implicaciones para la Defensa y Seguridad y Gestión de Seguridad y Defensa (MSD). 

  1. Los instrumentos operativos para la relación estratégica en la región: el Comando Sur (USSOUTHCOM), la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo y la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta Sur

El Comando Sur de los Estados Unidos, con sede en Doral, Florida, es el principal comando militar estadounidense responsable de la cooperación en seguridad en América Latina y el Caribe. La misión del USSOUTHCOM incluye mejorar la estabilidad regional, coadyuvar a contrarrestar el crimen organizado transnacional y apoyar la asistencia humanitaria y el alivio en caso de desastres. Sus actividades se alinean con el objetivo estratégico de los Estados Unidos de mantener influencia en el Hemisferio Occidental. 

Un componente clave de las operaciones del USSOUTHCOM es la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-Bravo), con sede en la Base Aérea Soto Cano (Honduras), donde desempeña un papel crucial en la cooperación en seguridad regional, enfocándose en la organización de ejercicios multinacionales (como UNITAS y PANAMAX) y apoyando en la conducción de operaciones antinarcóticos (a través de intercambio de inteligencia y entrenamiento) y en la respuesta ante desastres naturales (movilidad aérea).

Otro componente clave del Comando es la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta Sur (JIATF), con sede en la Base de la Aviación Naval en Key West, Florida, es la encargada de trabajar con la Armada y el Cuerpo de Guardacostas de Estados Unidos junto con naciones aliadas en el área marítima dentro del área de responsabilidad del Comando Sur, con el objeto de conducir operaciones de la detección, monitoreo e interdicción del tráfico ilícito de drogas en el ámbito marítimo, con el objeto de negar a las organizaciones criminales transnacionales la posibilidad de explotar las rutas marítimas para el transporte de drogas, precursores químicos, dinero en efectivo, así como el tráfico ilícito de personas y armas.

La actual política americana, ¿reverdece la Doctrina Monroe o la Política del Buen Vecino? ¿Qué podría aprovechar Perú al respecto? 

Las prioridades estratégicas esbozadas por el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante la reunión en el Pentágono reflejan un enfoque híbrido en la política exterior estadounidense para la región, combinando – en nuestra opinión – el enfoque de la Doctrina Monroe (de dominancia estadounidense en el Hemisferio Occidental) con el énfasis en la Política del Buen Vecino, centrada en asociaciones cooperativas con países aliados. 

El Perú debe aprovechar este gesto de acercamiento, balanceando sus prioridades estratégicas e intereses nacionales con las ventajas de integrar una alianza estratégica con Estados Unidos en el ámbito de la defensa y seguridad. El Perú debe navegar esta alianza con cuidado para asegurar que se alinee con sus intereses nacionales, evitando caer en la dependencia con los intereses geopolíticos estadounidenses que entren en conflicto con ciertas dinámicas regionales (relaciones vecinales y participación en organismos multilaterales).

CONCLUSIONES

La reunión entre los representantes de la Defensa de los gobiernos de Estados Unidos y Perú, en el marco de un encuentro con el propósito de reforzar los lazos de amistad y cooperación en materia de Defensa y seguridad, debe ser aprovechada por el país. Las autoridades del sector y de Relaciones Exteriores deben identificar en la alianza estratégica un abanico de oportunidades, no solo para la recuperación de capacidades militares de las Fuerzas Armadas, sino para estrechar lazos de cooperación, sea a través de la Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa (DSCA), con sus programas componentes, así como aprovechar todas las facilidades de intercambio profesional disponibles para oficiales, a fin de contribuir a reforzar el profesionalismo en su educación y formación militar y policial.

Para maximizar los beneficios de esta cooperación, el Perú debe trabajar en determinar sus prioridades estratégicas y alinearlas con sus iniciativas de defensa, que necesitan atención urgente en muchos casos (como la modernización de sus inventarios, sobre todo en el Ejército y la Fuerza Aérea[40]); la lucha contra el narcotráfico en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) y el fortalecimiento en operaciones de detección, monitoreo e interdicción para la seguridad en el mar, así como el robustecimiento de la capacidad de respuesta ante desastres naturales. Programas como FMS y FMF pueden facilitar la adquisición de equipos modernos, para la renovación de nuestro poder aéreo, así como capacidad de transporte y vigilancia, mientras que el entrenamiento a través de programas como  IMET y el Centro Perry pueden mejorar las capacidades operativas y de liderazgo de nuestros oficiales y decisores políticos. Además, continuar con la participación en ejercicios conjuntos con USSOUTHCOM (UNITAS, PANAMAX), así como la participación con las Fuerzas de Tarea Conjuntas componentes del referido Comando Sur ayudará al fortalecimiento de la interoperabilidad y preparación del Perú para enfrentar amenazas transnacionales.

Con motivo de la próxima celebración de 200 años de relaciones diplomáticas entre el Perú y los Estados Unidos, nuestro país debe aprovechar esta oportunidad para consolidar su posición geoestratégica en la región, de la mano de un aliado que es el país más poderoso de la región (y desde el punto de vista de la seguridad y defensa, del planeta) para contribuir en la construcción de capacidades tan relevantes para el poder nacional de un país como el de sus fuerzas de seguridad y de defensa. Y ciertamente, el Perú está llamado a liderar en la región, aprovechando no solo su ubicación geográfica, sino sus potencialidades en recursos naturales, capacidad de liderazgo y convocatoria en política internacional.


[1] Licenciado en Derecho, Gerente General de la Sociedad Comunicaciones para la Defensa y Seguridad, editora de la Revista Perú Defensa & Seguridad. Miembro del staff del Curso de Dirección Estratégica para la Defensa y Administración de Crisis, de la Escuela Superior de Guerra Naval (Dirección General de Educación) de la Marina de Guerra del Perú, entre los años 2013-2020.  Graduado del Curso Strategy and Defense Policy en el 2011 en el Centro de Estudios Hemisféricos para la Defensa (hoy William J. Perry Center), Universidad Nacional de la Defensa, Washington D.C.

[2] El 5 de mayo último (2025).

[3] Forma coloquial con que se denomina a las instalaciones del Departamento de Defensa en el Condado de Arlington, Estado de Virginia, cruzando el río Potomac (Washington, D.C.).  Como dato curioso, las obras para la construcción del edificio (el segundo de oficinas más grande del mundo) fueron iniciadas el 11 de septiembre de 1941 y, 60 años después, el edificio fue atacado por los terroristas de Al Qaeda, al estrellar un avión de American Airlines (vuelo 77) contra la parte oeste del complejo.

[4] Entre ellos estaba el Subsecretario de Defensa para Políticas, Elbridge Colby y el asesor senior en estrategia para la Secretaría de Defensa, Eric J. Geressy.

[5] A diferencia de lo que sucede en Europa y Latinoamérica, donde la investidura presidencial proviene y se realiza en el Congreso, en el caso estadounidense la asunción de mando está claramente separada del Legislativo, y aunque esta se realiza en los exteriores del Capitolio, la juramentación del Presidente electo (quien acude junto con el Presidente saliente después de haber pasado por la Casa Blanca), se realiza ante el Presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos. La Constitución estadounidense provee de facultades ejecutivas al Presidente de la República (de carácter constitucional, constituida a partir de una federación de Estados), quien concentra facultades de gestión y ejecución de políticas y leyes federales y, cuando asume el mando, este elige a todo su grupo de gobierno (miles de oficiales encargados de dirigir departamentos y agencias), los cuales son nombrados de manera colectiva como Administración. Esta es una tradición política desde George Washington y así se mantiene desde entonces.

[6] La política America First de la administración Trump se sustenta en cuatro prioridades principales: garantizar la seguridad interna de los Estados Unidos; garantizar la soberanía energética de la nación; reforma del Estado para mayor eficiencia y transparencia y restablecimiento de los valores tradicionales estadounidenses (https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/2025/01/president-trumps-america-first-priorities/)

[7] “…Under President Trump’s leadership, we’re working hard across the world to achieve peace through strength, and we’re very grateful for Peru’s partnership in that regard. As we have said, putting America first also means we’re putting the Americas first considering what we’re up against. We share a lot of the same challenges and common threats that require a very serious response.  We’re making progress on things like trafficking and migration and violent criminal enterprises. Folks that are threatening and brutalizing our communities. We also recognize with very clear eyes the threat that China poses to our countries, to our people and to peace in the region. Beijing is investing and operating in the region for unfair economic gain and together, in order to prevent conflict, we need to robustly deter China’s potential threats in the hemisphere. So, we look forward to being partners with you in that regard…”  (DoD News Transcript, source: https://www.defense.gov/News/Transcripts/Transcript/Article/4175044/secretary-of-defense-pete-hegseth-greets-perus-minister-of-defense-walter-astud/)

[8] “… So, thank you very much, Mr. Secretary Hegseth, for your invitation to the Pentagon. We are very excited to be participants in this very important dialog(ue) with you… all of the countries here face serious problems… such as migration… organized crime, trafficking in persons, drug trafficking, and we additionally also have a problem of illegal money… That is why we need all of the countries of the hemisphere to come together and define a strategy to effectively respond to these transnational problems… We want to be partners… “ (Walter Astudillo, con traductor) en: DoD News Transcript, source: https://www.defense.gov/News/Transcripts/Transcript/Article/4175044/secretary-of-defense-pete-hegseth-greets-perus-minister-of-defense-walter-astud/ 

[9] “… Yes, thank you, Mr. Secretary. Thank you very much for having us this morning here at the Pentagon. (…) We do have a historic, longstanding relationship which has been in a very positive way for both of our countries. I have to underscore that the Peruvian foreign policy is such that, one, we are absolutely aware that we do belong to the Western Hemisphere, that our values are from the Western World I would say, and we are friends to every single nation in the world.

… And the United States of America is one of a very, very important friend of ours, a very good ally, a historic ally in many things, not only in things that are concerning development and progress… (B)ut also in matters regarding defense and security… Our strategic and defense cooperation, we look forward to strengthening that. And that´s, like the Minister of Defense said, the reason why we´re here…” (Elmer Schialer) en: DoD News Transcript, source: https://www.defense.gov/News/Transcripts/Transcript/Article/4175044/secretary-of-defense-pete-hegseth-greets-perus-minister-of-defense-walter-astud/

[10] El 2 de mayo último, la Embajada de los Estados Unidos en el Perú y el Ministerio de Relaciones Exteriores peruanos emitieron un comunicado conjunto dando inicio al Año Conmemorativo del Bicentenario de las relaciones diplomáticas, la misma que oficialmente está documentada en una carta firmada por el Presidente americano de esa época, John Quincy Adams. Al respecto, pueden verse más detalles en https://pe.usembassy.gov/es/comunicado-conjunto-inicio-del-ano-conmemorativo-del-bicentenario-de-relaciones-diplomaticas-entre-el-peru-y-los-estados-unidos-de-america/

[11] El documento, cuyo título completo era The Address of General Washington To the People of The United States on his declining of the Presidency of the United States, aun cuando se le denomina Address no fue un discurso pronunciado por Washington en el Congreso, sino fue un documento escrito con carácter de carta pública para el pueblo estadounidense, publicado el 19 de septiembre de 1796 en el American Daily Advertiser, un periódico de Philadelphia, en el que se establecen siete temas capitales: unidad nacional (advirtiendo contra el peligro de la división en el país), gobierno constitucional (remarcando la importancia del respeto a la Constitución), el peligro de las divisiones partidarias (señalaba que estas pueden dividir y debilitar la República), virtud civil y religión (puso especial énfasis en la moral y la religión como soporte de la virtud pública y el éxito nacional), independencia económica (alentaba el desarrollo de la manufactura y el comercio para sostener la independencia), neutralidad en la política exterior (abogaba por evitar alianzas permanentes y el involucrarse en guerras foráneas, especialmente en Europa) y el excepcionalismo estadounidense (insinuando que Estados Unidos era un experimento político único que necesitaba protección). Se puede acceder al texto completo en la Biblioteca del Congreso (https://www.loc.gov/resource/rbpe.24404400/?st=text)

[12] En el inglés norteamericano también se utiliza el vocablo Western Hemisphere o Hemispheric para referirse al continente americano. Al respecto Silva, indica que “… (E)s probable que esta denominación del inglés se haya basado en los mapamundis antiguos, que, para simplificar la representación del globo terrestre sobre un plano, consistían en dos círculos trazados lado a lado y en uno se dibujaba el mapa del Viejo Mundo, y en el otro, el del Nuevo Mundo, es decir, América…”, en SILVA, Gustavo A. America for the Americans: las consecuencias que una visión geocéntrica tiene para la traducción, en: https://cvc.cervantes.es/lengua/esletra/pdf/04/056_silva.pdf  

[13] Los autores de dicho documento fueron el Presidente James Monroe y el Secretario de Estado John Quincy Adams (quien fue el que redactó el documento en su mayor parte).

[14] “… Chronic wrongdoing, or an impotence which results in a general loosening of the ties of civilized society, may in America, as elsewhere, ultimately require intervention by some civilized nation, and in the Western Hemisphere the adherence of the United States to the Monroe Doctrine may force the United States… to the exercise of an international police power…”

[15] De hecho fue manifestado por Roosevelt en su Discurso Inaugural, y luego dicha política fue formalizada por el Secretario de Estado Cordell Hull.

[16] Estados Unidos ha intervenido militarmente en República Dominicana (1905), Cuba (entre 1906 y 1909), Nicaragua, Haití y Honduras, así como en Panamá (1903) apoyando el movimiento de independencia de este último y asegurando el control del Canal.

[17] Existe información en fuente abierta que muestran que los Estados Unidos inició un proceso de rearme y fortalecimiento naval

[18] Los  británicos  estaban  muy preocupados  por la creciente postura agresiva de Japón y la posibilidad que acciones militares niponas afectaran sus intereses en las colonias que tenían en el Pacífico, así como la de otras potencias europeas

[19] El legado de la Carta Atlántica fue la Declaración de las Naciones Unidas de 1942 (suscrita por 26 naciones, incluidas China y Rusia), la Carta de las Naciones Unidas (1945), en la que se recogen muchos de los principios ya previamente establecidos en la Carta Atlántica (libre determinación de los pueblos, cooperación económica y bienestar social, libre acceso al comercio de bienes, libertad en los mares, entre otros), y el establecimiento de instituciones que hicieran cumplir los principios de seguridad colectiva y cooperación como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

[20] Churchill no estaba satisfecho porque en la reuniones que sostuvieron y en la declaración final, Roosevelt no mencionó expresamente que Estados Unidos entraría en la guerra; por otro lado, Roosevelt tampoco estaba satisfecho porque no había un pronunciamiento expreso de los británicos de como honrarían las deudas contraídas por el suministro de equipos y pertrechos por parte de los estadounidenses a través de la ley Lend Lease de 1941, así como tampoco que esté envuelto en alianzas secretas con terceros que impliquen cesiones de territorio. Más detalles al respecto en https://history.state.gov/milestones/1937-1945/atlantic-conf

[21] Al parecer, el término fue utilizado por George Orwell en un ensayo publicado en el periódico británico Tribune en octubre de 1945, pero no fue hasta abril de 1947 cuando Bernard Baruch, un asesor presidencial estadounidense, pronunció un discurso en el que señaló que estamos inmersos en una guerra fría, describiendo la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, término que fue adoptado por Walter Lipmann en su libro The Cold War

[22] Este cable, conocido como el Telegrama Largo,  fue enviado por Kennan a partir de un pedido de reporte de la actitud poco colaboradora mostrada de parte de los rusos al recién establecido sistema internacional de posguerra. Kennan señaló que las autoridades rusas buscaban permanente extender su poder y su prestigio, lo que implica necesariamente que apuntarán a desestabilizar a las potencias occidentales, dividiéndolas y aprovechando ello para poder expandirse, exhortando Kennan a las autoridades estadounidenses a comprender ello por lo que es y a prepararse a confrontar ello a través de una bien pensada estrategia a largo plazo.  Más detalles al respecto en: Lettow, Paul. U.S. National Security Strategy: Lessons Learned, en Texas National Security Review, Vol. 4, Issue 2 (Spring 2021). ISSN 2576-1153 (online).

[23] Redactado por un comité liderado por Paul H. Nitze, Director de Planeamiento Político del Departamento de Estado, y aun cuando no tenía la estructura de los documentos de estrategia de seguridad y defensa nacional como se conocen hoy en día, estableció una política clara de contención del comunismo a través del fortalecimiento militar.

[24] Ver nota 21.

[25] Luego de entregado el NSC-68 a la administración estadounidense y en el curso de su mandato, Eisenhower elaboró una nueva estrategia, luego de un arduo y detallado proceso de planeamiento (1953), enfatizando en la disuasión nuclear. Kennedy y Johnson tuvieron un estilo distinto, menos enfocado en procesos y más alineado a la visión de cada uno de ellos en su momento. Nixon (junto con su asesor de seguridad, Henry Kissinger) formularon la estrategia y las políticas correspondientes desde la Casa Blanca y no tanto desde comités, los que fueron requeridos por este último con requerimientos de estudio respecto de cualquier problema extranjero, militar o de inteligencia, entendiendo que era necesario formular planes de acción ante lo que consideraban una situación de declive estadounidense. Con Carter el énfasis estuvo centrado en los derechos humanos, el enfoque en la situación en Oriente Medio y el control de armas y el desarme con la Unión Soviética, pero las diversas posturas de los asesores y funcionarios de Gobierno (Brzezinski, Huntington, Vance) hicieron que su formulación fuera muy vaga, y esa falta de claridad los llevo a serios reveses (la crisis de los rehenes en Irán y el rescate fallido de los mismos). Al respecto, Lettow, Paul, Op. cit., pp. 123-140

[26] Estados Unidos ha intervenido de manera directa en cuatro ocasiones, en 1961 (invasión en Bahía de los Cochinos – Cuba), las acciones de bloqueo contra ésta en la crisis de los misiles de 1962, la intervención militar en República Dominicana (1965), la Operación Furia Urgente en Grenada en 1983 y la Operación Causa Justa contra Panamá en 1989.  Asimismo, ha intervenido en operaciones encubiertas en Argentina, en Guatemala (1954, Operación PBSUCESS), en Chile (desde 1970 y apoyando el golpe militar de 1973), en Nicaragua (1980, apoyando a los Contras), en El Salvador (por la misma época, con ayuda militar y entrenamiento a los militares salvadoreños durante la guerra civil), estableció una base de operaciones en Honduras (1980s), para apoyar las acciones en Nicaragua y El Salvador, con asesores militares que ayudaron a crear y mantener las fuerzas armadas en dicha nación.

[27] La Ley de Reorganización del Departamento de Defensa del 4 de octubre de 1986, conocida más popularmente como la Ley Goldwater-Nichols (promovida por el Senador republicano Barry Goldwater (Arizona) y el Representante demócrata William Flynt “Bill” Nichols (Alabama)) fue creada y promulgada con el propósito de reorganizar la estructura de comando de las fuerzas militares estadounidenses, dado los problemas de rivalidad inter-armas que se presentaban desde la Segunda Guerra Mundial, pero que fueron particularmente perniciosas durante la Guerra de Vietnam, el rescate fallido de los rehenes en Irán (1980) así como en la Operación Furia Urgente en Grenada (1983). 

[28] La ley, promulgada por Harry S. Truman el 26 de julio de 1947, supuso la restructuración de las agencias militares y de inteligencia terminada la Segunda Guerra Mundial, fusionando el Departamento del Ejército (antes Departamento de Guerra), el Departamento de la Armada y el recién establecido Departamento de la Fuerza Aérea (DAF) en el Establecimiento Militar Nacional (National Military Establishment – NME) y se creó el cargo de Secretario de Defensa como cabeza del NME.  Aparte de ello la ley creó el Consejo de Seguridad Nacional (National Security Council – NSC) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).  La ley fue enmendada en agosto de 1949, insertando varios cambios (entre ellos el renombramiento del NME como Departamento de Defensa – DoD, que las 3 armas – Ejército, Armada/Marines, Fuerza Aérea – se pusieran bajo la autoridad del Secretario de Defensa, y que el Jefe de Estado Mayor al Comandante en Jefe fue reemplazado por el Presidente del Estado Mayor Conjunto)

[29] Estos comandos unificados, que son comandos conjuntos de todas las armas, se organizaron según áreas de responsabilidad (de los cuales hay 7) o según base funcional (hay 4 de ellos). Entre los primeros tenemos el de Africa (USAFRICOM), el Central (USCENTCOM), el de Europa (USEUCOM), el del Indo-Pacífico (USINDOPACOM), el del Norte (USNORTHCOM), el del Sur (USSOUTHCOM) y el Espacial (USSPACECOM), mientras que en el caso de los segundos tenemos el de Cibercomando (USCYBERCOM), el de Operaciones Especiales (USSOCOM), el Estratégico (USSTRATCOM) y el de Transporte (USTRANSCOM).

[30] National Security Strategy

[31] “(2) In preparing the matter referred to in paragraph (1), THE Secretary shall take in consideration the content of the annual national security strategy report of the President under Section 104 of the National Security Act of 1947 for the fiscal year concerned”. Para acceder al texto de la Ley Goldwater-Nichols pueden ir a history.defense.gov/portals/70/documents/dod_reforms/goldwater-nicholsdodreordact1986.pdf

[32] La Ley de Asistencia Exterior de 1961 (Ley Pública 87-195), fue promulgada por el Presidente John F. Kennedy, a fin de reorganizar los programas de asistencia exterior de los Estados Unidos, separando la ayuda militar de la económica y estableciendo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), para gestionar asistencia no militar. En lo relativo a la cooperación militar, la ley autoriza programas administrados por la Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa (DSCA), como los programas FMF e IMET.

[33] La Ley de Control de Exportación de Armas de 1976 (Ley Pública 94-329) que consolidó y amplió las disposiciones la Ley de Ventas Militares de 1961, es el marco legal principal que regula la exportación de artículos, equipos, servicios y datos técnicos de defensa incluidos en la Lista de Municiones de los Estados Unidos (USML).

[34] Foreign Military Sales

[35] Opera en un esquema de no-profit and no-loss, para no generar una carga al contribuyente estadounidense. Así se cobran los costos de los equipos y servicios sin margen de ganancia para el gobierno proveedor, y los cargos administrativos corren por cargo del país aliado adquirente.

[36] Foreign Military Financing

[37] International Military Education and Training

[38] El nombre completo del Centro, por ello, es William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies

[39] El autor es graduado de dicho Curso en el 2011

[40] Al respecto pueden ver nuestro artículo Compra de cazas por la Fuerza Aérea del Perú – razones para la decisión política, en esta pagina web