Por: Domingo SILVA Cancino[1]
En una nota anterior nos enfocamos en escribir sobre el proceso de adquisición de aviones de combate por parte de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), en el que hacemos un recuento de cómo se inicia el proceso de adquisición (y la intervención de los Estados Unidos como actor fundamental en el mismo), una comparación entre las capacidades que aportan las nuevas plataformas frente a las provistas por los A-4AR Fightinghawk, que eran los vectores de combate del país gaucho, un examen del proceso desde la óptica de las capacidades militares y unas notas finales.
Ahora nos enfocaremos en examinar en dos aspectos que consideramos de suma importancia en la construcción de capacidades militares por parte de la FAA, las del armamento a portar por los halcones recién incorporados y el entrenamiento del personal, tanto mecánicos como pilotos, porque no basta con el material para poder cumplir con las tareas y los objetivos de Defensa establecidas por el poder político.
LOS NUEVOS HALCONES ARGENTINOS
La adquisición del sistema de armas F-16 a la RDAF, con la autorización, apoyo y soporte de Estados Unidos, le está confiriendo a la FAA un cambio en la imagen y posicionamiento frente a otras Fuerzas Aéreas de la región, pasando de ser una fuerza sin capacidad de interceptación supersónica ni de ataque a media distancia en cualquier condición meteorológica a ser una no solo capaz de realizar dichas tareas (a velocidad supersónica, si la operación lo requiere), con la posibilidad de lanzar misiles de guiado terminal radar activo con un alcance de 80-100 km[2] a media/larga distancia, con un radio de acción del orden de 800 km en una configuración típica de ataque[3] o de 1,200 km en una configuración de defensa aérea/escolta[4], pudiendo cubrir casi cualquier punto de frontera del país[5] – todo ello trabajando dentro de una arquitectura de comunicaciones centradas en redes, con enlaces de datos y sistemas de comunicación seguros que representan en su conjunto una revolución en capacidades para una Fuerza Aérea previamente desfasada tecnológicamente, sin capacidad de acción conjunta, pasando a ser otra capaz de interoperar en redes en ejercicios y operaciones conjuntas (con la Armada y el Ejército) o combinadas (en esquema de seguridad cooperativa, con Estados Unidos y otros países de la región o en ejercicios con la OTAN, actuando junto con Dinamarca en la primera oportunidad). Todo esto en un lapso de 5 años desde que se tomó la decisión hasta cuando se terminen de entregar todos los aviones en 2028. En adición a lo anterior, ya se encuentran establecidas las futuras acciones para celebrar un ulterior contrato de mantenimiento con Lockheed Martin para proveer el soporte y mantenimiento de los equipos y software y así mantener vigente y operativo el material hasta 2032.
Eso en cuanto a las plataformas y sus capacidades en cuanto a detección de objetivos y radio de acción. Pero hablar solo de los aviones no es suficiente sin referirnos al armamento y sistemas que vienen con los mismos, y a eso vamos en las siguientes líneas.
ARMAMENTO Y SISTEMAS
El salto que está efectuando la FAA en armamento y sistemas frente a la plataforma legada anterior (A-4AR) es sencillamente evidente y notable, destacando principalmente los siguientes aspectos:
- Armamento aire-aire de punta. La actualización permite al avión llevar dos de los misiles de combate aéreo más avanzados y eficaces del mundo – los Raytheon AIM-120C-8 (designación de exportación para el AIM-120D, la variante más moderna del prolífico y comprobado AMRAAM) y AIM-9X, ambos de alcance relativamente largo (alrededor de 160 km. y hasta 35 km, respectivamente). Gracias al refresco tecnológico F3R, la variante C-8 del AIM-120 se beneficia de considerables mejoras cinemáticas, protección contra guerra electrónica y enlace de datos bidireccional[6]. Por su parte, el altamente ágil AIM-9X cuenta con la capacidad de ser disparado en tiro desenfilado a 90º de la dirección del avión – es decir, el piloto puede girar su cabeza y con su casco apuntador (JHMCS), designar un objetivo que vuela en sentido trasversal a este y enganchar el misil que va a salir lanzado a cazarlo, con una probabilidad de éxito (destruir al objetivo) de al menos 60% en el caso del AIM-120C-8 y del 85% en el caso del AIM-9X.
- Armamento guiado e inteligente. El nuevo software abre la puerta al empleo de algunas de las municiones más avanzadas en el mundo occidental. Hasta el momento, se conoce que en el paquete de armas que Estados Unidos ha autorizado para su venta a Argentina hay componentes y espoletas para convertir 50 de las 102 unidades Mk.82 de 500 libras listadas en el mismo a la configuración GBU-12 Paveway II de guía láser, que serían utilizadas junto con los sistemas de adquisición y designación externos Northrop Grumman AN/AAQ-28(V)8 LITENING G4 adquiridos a Dinamarca. Los F-16 daneses ya han empleado operacionalmente este tipo de armas junto con las bombas de la serie JDAM, de guía INS/GPS. Asimismo, durante la ceremonia de presentación, se pudo ver al F-16BM biplaza matrícula M-1210 equipado con la bomba planeadora argentina FAS 850 Dardo – un proyecto que ya lleva más de 30 años en desarrollo, recientemente relanzado.
- Integración de bastidores de armas con sistemas de autoprotección integrados. Los F-16 adquiridos por Argentina llevarán los bastidores para armas (pylons) con dispensadores de señuelos (PIDS) y perturbadores activos de radar/detección óptica de misiles (ECIPS) integrados, enlazados mediante el sistema de gestión de guerra electrónica AN/ALQ-213 EWMU de Terma, que brindan una solución de autoprotección muy completa sin la necesidad de sacrificar espacio para la carga externa de armas. Estas soluciones llevan más de tres décadas de desarrollo acumulado y operación en situaciones de combate real con la RDAF – y más recientemente, en Ucrania.
- Mejoras a en comunicaciones, identificación amigo-enemigo (IFF) y enlace de datos Link 16[7], incluyendo radios definidas por software (SDR) ARC-238 con protocolo de salto de frecuencia radial HAVE QUICK II y sistema de protección contra guerra electrónica SATURN, transponders IFF avanzados AN/APX-125[8], e integración total del protocolo de enlace de datos Link 16.
Resumiendo, la FAA adquiere la capacidad de a) disparar más allá del alcance visual (BVR) con misiles de largo rango de acción y robustos en autoprotección electrónica frente a jammers de cualquier avión rival con el que se enfrente; b) lanzar armamento aire-tierra de precisión, con lo cual su capacidad de infligir daño aumenta significativamente en caso que sea necesario utilizar dicho instrumento para anular o destruir cualquier objetivo que represente una amenaza para los intereses argentinos; c) contar con capacidad de autoprotección, lo que permite aumentar sus oportunidades en la obtención de la superioridad en el enfrentamiento frente a cualquier potencial oponente y d) tener la posibilidad de operar de modo conjunto con otras plataformas (aéreas, navales, terrestres) de las Fuerzas Armadas Argentinas o de modo combinado con otras fuerzas armadas de la región, en escenarios de defensa cooperativa tanto dentro de la región como fuera de ella, en cuanto lo requieran sus intereses.
Todo lo antes señalado no es posible si es que la FAA no cuenta con el personal debidamente capacitado para operar y mantener el material adquirido, a fin de sacarle el mayor provecho posible. Y para ello es que el entrenamiento está siendo abordado con ayuda externa, como parte del paquete FMS provisto por la Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa americana (DSCA – Defense and Security Cooperation Agency, que forma parte del Departamento de Guerra, es quien provee los recursos administrativos y técnicos para planear, diseñar y ejecutar los programas de cooperación con países aliados, como el AFSLAP – Air Force Security Logistics Program, encargada de implementar todo el sistema logístico de la Fuerza Aérea Argentina para operar los F-16).
EL ENTRENAMIENTO – LA PARTICIPACIÓN DE TOP ACES
Como ya señaláramos en otras notas, las capacidades militares no se obtienen solo con la adquisición pura y dura de plataformas y equipos, como fragatas, aviones y tanques, sino que es una función compuesta de diversas variables, y en este caso, no basta con tener aviones de mayores capacidades con armamento actualizado tecnológicamente si los operadores no van a estar capacitados para su debida operación. Esto lo ha entendido el poder político argentino, y esto es necesario porque el salto tecnológico es evidente y la FAA no tiene personal preparado para capacitar a pilotos de la misma Fuerza en tácticas de empleo en aviones supersónicos, ya que recién con los nuevos F-16 la están recuperando.
En este caso, dentro del programa FMS antes mencionado y a través de dos dependencias de la Fuerza Aérea americana (el 388th ESS – Enterprise Sourcing Squadron, encargado de las funciones administrativas, y el AFSAT – Air Force Security Assistance Training Squadron, encargado de la gestión operativa del apoyo) se contrata la instrucción a la empresa Top Aces (antes Discovery Air Defence Services), empresa que hoy es el mayor proveedor privado mundial de entrenamiento de combate aéreo avanzado en el mundo, con una flota variada de aeronaves militares[9], entre las que destaca su flota de 29 F-16A/B que antes pertenecieron a la Heyl Ha´Avir israelí[10]. Estos aviones fueron modernizados con la incorporación de radares AESA, que si bien son APG-83 SABR (como los incorporados a los F-16 estándar Viper usados o Block 70/72 nuevos) son configurados bajo el sistema propietario de Top Aces, el AAMS (Advanced Aggressor Mission System, que permite emular aviones de quinta generación chinos o rusos – J-20 o Su-57, respectivamente – para entrenar tripulaciones de F-22 y F-35) y así simular diversos perfiles de vuelo y el uso de sensores avanzados de aviones de quinta generación para mejorar el entrenamiento.
Según fuentes consultadas, el contrato FMS que comprende el servicio con Top Aces asciende a alrededor de $33 millones y se extendería hasta el 2029, donde la FAA ya debería tener un cuadro de instructores formado para continuar con el entrenamiento de sus futuros pilotos en tácticas, técnicas y procedimientos estándar OTAN y de los mecánicos en el mantenimiento y soporte de repuestos de sistemas y motores. El entrenamiento se realizaría en distintas fases: 1) conversión a la nueva plataforma (maniobras y técnicas en las distintas fases de vuelo en los F-16, incluidas las maniobras de combate); 2) adiestramiento en los sistemas de armas (radares, misiles, equipos de comunicaciones) y 3) entrenamiento para operaciones bajo entornos de redes (Link-16).
Top Aces, aunque es canadiense, accede a trabajar con los argentinos bajo el auspicio del programa FMS americano, a fin de proporcionar a los pilotos y mecánicos argentinos (el contrato con Top Aces también comprende un capítulo de entrenamiento de nivel intermedio para éstos últimos, tanto en mantenimiento como en la optimización de la cadena de suministro de repuestos y soporte técnico a los motores Pratt & Whitney F100-PW-220 que usan tanto los F-16 de la referida empresa privada como los MLU argentinos) utilizando el sistema logístico operativo ILIAS – Integrated Logistics Information Assurance System, que es el software de trazabilidad logística de repuestos y sistemas que permite una gestión en tiempo real, a fin de mantener el flujo ininterrumpido de la cadena de suministro.
CONCLUSIONES
El desarrollo de los aspectos, que abordamos en la presente nota, del proceso de adquisición de capacidades actualizadas en el instrumento aéreo militar argentino, busca que el lector comprenda el alcance de la construcción de éstas bajo el esquema de cooperación militar americano, el mismo que es bastante robusto, porque no solo busca que un país aliado obtenga determinado equipamiento militar, sino que ya existen establecidos una serie de mecanismos e instituciones políticas, administrativas y técnicas destinadas a proveer a dicha nación de todas las herramientas necesarias para asegurar sostenibilidad de las capacidades transferidas, comprendiendo soporte técnico, transferencia de tecnología, entrenamiento operacional e instrucción en sistemas logísticos, para que el país adquirente cuente con un sistema de armas eficaz, eficiente y sostenible.
Estos mecanismos de cooperación no son ofrecidos a cualquier país que quiera y pueda adquirir equipamiento militar a los Estados Unidos. Tener capacidad económica no es suficiente. El adquirente debe ser considerado por el país norteamericano como un aliado político estratégico, no basta con tener la capacidad económica para adquirir los equipos y pagar por los costos asociados de mantenimiento y entrenamiento, ya que hay facilidades administrativas y logísticas a las que tienes que acceder por aprobación del Departamento de Estado, para que los recursos de la cooperación militar estén disponibles.
La revisión del presente caso evidencia los alcances de la cooperación militar como factor generador en la construcción de capacidades militares relevantes que encajan con un esquema de seguridad cooperativa, que es compatible con los objetivos de Defensa de los países de la región, al cual Argentina forma parte, lo cual es útil para entender otros procesos que podrían iniciarse en la región en países como Perú, Ecuador y posiblemente Venezuela, una vez que ésta última se realinee políticamente, luego de los acontecimientos de inicios del presente año.
[1] Licenciado en Derecho, Gerente General de la Sociedad Comunicaciones para la Defensa y Seguridad, editora de la Revista Perú Defensa & Seguridad. Ha sido facilitador del Curso de Dirección Estratégica para la Defensa y Administración de Crisis (CEDEYAC), de la Escuela Superior de Guerra Naval de la Marina de Guerra del Perú, con estudios en el William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies – National Defense University (NDU), Washington, D.C.
[2] Es importante tener en cuenta que, si bien es cierto el AIM-120C-8 tiene alrededor de 50% más alcance que las versiones legadas del AMRAAM, permitiéndole eficazmente alcanzar blancos a las distancias citadas, las capacidades de rastreo y gestión multiobjetivo del radar AN/APG-66(V)2 a distancias superiores a 80 km se verían excedidas, por lo que el avión no podría explotar al 100% las bondades del nuevo misil. Dicho esto, la llegada del AIM-120C-8 convertirá a la FAA en operadora de uno de los misiles aire-aire más modernos y capaces del mundo.
[3] Una configuración típica de ataque al suelo consiste en 2 bombas GBU-12 Paveway II (500 lb) en estaciones alares 2 y 8, 2 tanques de combustible de 370 galones en estaciones 3 y 7 más dos misiles AIM-9M/X para autodefensa en las estaciones alares 1 y 9 (wingtips), volando en perfil hi-lo-hi.
[4] Una configuración típica de defensa aérea consiste en 2 misiles AIM-9X en estaciones 2 y 8, 2 tanques de combustible de 370 galones en estaciones 3 y 7 más dos AIM-120C-8 en estaciones 1 y 9 (wingtips), volando en perfil hi-hi-hi.
[5] Se debe tomar en cuenta que la Fuerza Aérea Argentina, en caso de necesidad o crisis, opera bajo el concepto de “escuadrones aeromóviles” – unidades tácticas provisionales (con aeronaves, tripulaciones, personal técnico reducido y logística simplificada) cuyo propósito es proyectar poder aéreo rápidamente hacia un teatro de operaciones sin necesidad de trasladar toda la infraestructura de la que normalmente gozan las brigadas aéreas en tiempos de paz. Este concepto expedicionario ágil fue utilizado por la FAA durante la Guerra de las Malvinas de 1982.
[6] Comunicación en dos vías entre el avión y el misil que mejora la comunicación unidireccional de las variantes previas.
[7] Link 16 es una red de enlace de datos tácticos segura y de alta velocidad en uso por Estados Unidos, la OTAN y países declarados aliados, que se emplea para compartir datos del campo de batalla en tiempo real, entre diversas plataformas aéreas, navales y terrestres. Es parte de la familia TADIL y está normado bajo estándares STANAG 5516 y MIL-STD-6016. En dicha red, todos los participantes son nodos, compartiendo y recibiendo información en slots de tiempo previamente asignados, y con la información compartida por todos los nodos compone una foto operacional común (COP). Las últimas actualizaciones a la red admiten la repetición de datos vía satélite, con lo que se hacen posibles las operaciones fuera del alcance visual (Beyond Line-Of-Sight – BLOS).
[8] Modo 4 y con posibilidad de progresar a Modo 5 con el dispositivo de criptografía KIV-78.
[9] Con aviones Dassault Dornier Alpha Jet y los Douglas A-4 Skyhawk.
[10] Los F-16A/B Netz son de los Bloques 5 y 10 que operaron con la Heyl Ha´Avir como uno de los primeros clientes de F-16 en el mundo, y varios de esos participaron en la Operación Opera (el ataque al reactor iraquí Osirak). Fueron adquiridos por Top Aces en el 2021, obteniendo la certificación de la FAA – Federal Aviation Administration – para volar en mayo de dicho año.

